El último escenario de los Beatles fue la terraza de Apple. Intentaban terminar Let It Be (disco y película) y las ideas ya estaban tan dispersas como ellos. Todos estaban hartos de verse, de ser los Beatles, de sostener un sueño que había sido fantástico, pero ya no. Era una pesadilla de contratos que obligaban a encontrarse en un estudio.
La gente en la calle no entiende bien qué pasa: escuchan a los Beatles ?¿Serán ellos??, pero no los ven. La zona empieza a congestionarse, el tráfico se complica, la policía llega rápido. No hubo detenciones ni golpes ni nada de aquello que imaginaba Ringo. Les pidieron que bajaran el volumen.
Lo bajaron, nomás. Hoy hace 40 años.
Fuente: adncultura





